viernes, 19 de septiembre de 2014

¿Tienes un blanco?

No.

Es y será siempre mi respuesta. Honestamente no le veo ningún propósito a fumar.

Desde pequeña me enseñaron a no tener malos hábitos: no fumar, no beber, no consumir drogas. Creo que estas tres recomendaciones son enseñanzas básicas de todos los padres hacia sus hijos. Sin embargo, en alguna parte del camino, sobre todo en la adolescencia, la moda, la presión de grupo, el "ser cool", en conjunto con una voluntad débil y falta de carácter, te llevan a tomar decisiones erradas. Considero esto completamente normal, ya que es una época de experimentación. Lo malo de estos experimentos es que no se quedan allí.

Es completamente normal que las personas beban. Con moderación no debe existir mayor consecuencia. En el caso de la droga, todos sabemos que se cae en una adicción que conlleva desde problemas familiares hasta la autodestrucción y muerte.

En el caso del cigarrillo, en mi concepto, es una muerte lenta. Un vicio que resulta desagradable para muchas personas, y me incluyo. Y si estás preguntándote cómo puedo hablar si nunca lo he hecho, pues sí, sí lo probé. Recuerdo ir con mi hermano en el carro una tarde y lo vi fumar. Le pedí que me dejara probarlo para "saber de lo que me estaba perdiendo". Luego de un ataque de tos y el mal sabor en la boca, fue más que suficiente para confirmar que no era ni es para mí. 

Y no olvidemos todo lo que deriva de fumar que se puede notar a simple vista: oler a cigarrillo, mal aliento, problemas dentales, arrugas prematuras, cabello y piel demacrada, sin mencionar que tu rendimiento físico, para cualquier actividad (deportes, sexual, etc.) no es el mismo.

¿Qué hay de lo que no podemos ver?

Con todas los avisos que ahora se estampan en las cajetillas, un fumador sabe lo que le espera a sus pulmones. ¿y el cáncer, ataques cardíacos, derrames? ¿Qué tal el hecho de acortar tu vida?

Si piensas que fumar ahora y dejarlo no traerá consecuencias, déjame darte una noticia. Sí las hay.

Desde finales del año pasado, mi abuelo se despierta en las noches con ataques de tos, los cuales muchas veces lo dejan sin aliento. Durante el día sucede lo mismo. En la visita al neumólogo, me enteré que mi abuelo fumaba. Hace 50 años lo dejó, empero, el doctor dijo que por más que lo haya dejado, siempre hay secuelas. Ahora hay cosas que ya no debe hacer como antes, pero al menos no hay riesgos de cáncer.

Por el motivo que sea que te haya llevado a fumar, hay distintas maneras de alejarte del vicio y de canalizar tus miedos, ansiedades, inseguridades y estrés.

Con esto no quiero decir que odio a los fumadores, porque no es así. Al final del camino es tu vida y haces de ella lo que desees. Pero, siempre recuerda que hay personas que te quieren y que cada vez que te fumas un cigarro, te quitas y le quitas tiempo preciado de tu vida a esas personas que te consideran importante.

Sólo piénsalo.