miércoles, 10 de diciembre de 2014

El rito del 21 de diciembre.

Se dice que el Espíritu de la Navidad baja a la tierra el 21 de diciembre de cada año con la misión de Dar y que es en ese momento en el que se agradece por las bendiciones obtenidas, se pide perdón por nuestras faltas y se procede a pedir tanto por los demás, como por ti, sobre todo a nivel espiritual.

Por primera vez escuché esa historia el año pasado e, inspirada en esto, hice mi humilde ritual que incluía una lista de resoluciones para el año venidero.

A poco más de quince días para terminar el año comencé a repasar mentalmente lo escrito sin mucho éxito.  Honestamente, no recuerdo mucho de lo que escribí y por momentos siento miedo de no haber cumplido ni la tercera parte de esa lista. Se supone que una vez escrita, la debes guardar y esperar hasta que el año termine y luego ver qué bendiciones han sido recibidas.

Quiero que sepan que esa lista estuvo tan bien guardada que, después de una semana de estar buscando, finalmente recordé donde la oculté. 

Y...

¿Adivine qué?


Reposa a mi lado sin abrir.

Desconozco cuándo es el momento oportuno para abrirla. Siento curiosidad y al mismo tiempo creo que debo esperar un poco más. De todo lo que pude haber escrito, en estos momentos me preocupa más el crecimiento espiritual que haya obtenido o dejado de obtener en el último año. Sin embargo, debemos recordar que todo se da a su debido tiempo. 

En infinidad de ocasiones somos bendecidos de maneras inimaginables sólo que esas bendiciones no llegan en forma de un Mustang con un lazo rojo en el capó (aunque quien sabe) y al no ser lo que esperas todo se vuelve una tragedia.

Mito o no, este ejercicio nos ayuda a darnos cuenta de los pequeños, medianos y grandes logros y, en qué puntos debemos dedicar nuestros esfuerzos para lograr  nuestras metas. Además de recapacitar en nuestras acciones hacia nuestros seres queridos y de ver cómo podemos lograr una mejor versión de ti mismo.

En lo que a mí concierne, tengo la corazonada que recibí mucho más de lo que pedí, teniendo en cuenta que sin esfuerzo propio, no podemos llegar muy lejos.

El 21 de diciembre volveré a escribir.