jueves, 17 de julio de 2014

Dejarlos ser

Hace unos minutos leí una noticia que me llamó la atención. Se trata de un pequeño de dos años de edad que le gusta vestirse como niña y sus padres lo apoyan.

Si no lo has leído aquí te dejo el link...

Les confieso que leer eso me hizo muy feliz así que decidí compartir la noticia con mis compañeros de departamento. Doy gracias infinitas que muchos de ellos son de mente abierta y compartieron mi opinión y su enfoque positivo a la situación.

Pero como siempre existe el elemento de caos y negatividad que, lamentablemente se necesita para el balance del universo, siempre hay alguien con su hate y su perspectiva negativa de TODO lo que se conversa en estas cuatro paredes.

Que si el bullying que sufrirá en la escuela, que si permitimos eso se le hace un daño psicológico, que está mal, que Panamá no está preparado para eso...

Sepan que para que haya un cambio de mentalidad es necesario que exista un sólo individuo dispuesto a enfrentarse al cambio y eso empieza por uno mismo. Si nadie se atreve, nunca nuestro país cambiará y esto en todos los aspectos posibles.

A mis 27 años, aún no tengo hijos pero tengo muy en claro el tipo de madre que quiero ser

Pienso que a los niños hay que dejarlos ser. que si es niña y se quiere vestir como niño, si es niño y se quiere vestir como niña, si él quiere salir al supermercado vestido de superhéroe o ella con un tutú ... pues que así sea. Esa es su manera de expresarse. Eso no significa que sea gay. Todo aquél que ha leído a Freud sabe que desde bebés experimentamos con nuestra sexualidad independientemente de la orientación sexual que vayamos a tener en el futuro. Lo importante es dejarlos ser y me permito referirme a ese papá cuando dijo "que jamás sienta que no pudo ser capaz de expresarse a sí mismo porque sus padres no lo apoyaron”.

Esto al final, no es más que el comienzo. 

Este tipo de apoyo va más allá de la elección de ropa. Si el día de mañana sus hijos deciden estudiar alguna profesión que usted sabe que no está bien pagada o no da cierto tipo de categoría, sin embargo es lo que a él o a ella le apasiona, apoyarlo hasta el final. Que no se convierta en un adulto frustrado porque no estudió lo que quería solo por complacer a sus padres. 

Con cada decisión que su hijo o hija tome (siempre y cuando no resulte en un peligro para su persona) es importante estar allí.

Al final del camino, si resulta ser gay o no, es lo de menos para mí, siempre y cuando tenga salud, sea feliz y recuerde siempre que a pesar de ser sus padres, seremos sus amigos y su bastón de apoyo para toda la vida.

jueves, 10 de julio de 2014

No supiste cuidar de...

Según el diccionario de la lengua española de la Real Academia Española el verbo "cuidar" se define de la siguiente manera:

Cuidar: 
1. Poner diligencia, atención y solicitud en la ejecución de algo.
2. Asistir, guardar, conservar. Cuidar a un enfermo, la casa, de la hacienda, de los niños.

En total la RAE presenta 5 definiciones de las cuales me quise referir a estas dos para los fines de esta entrada.

Hace unos días me hicieron una pregunta que no esperaba basada en una situación ajena de la cual no haré comentarios, sin embargo salió a relucir lo importante que puede ser cuidar de algo o de alguien.

Desde pequeños nos enseñan el valor de cuidar nuestros juguetes, nuestros útiles escolares o un sinnúmero de cosas materias basados en el sentido de posesión que nos enseñan nuestros padres. Hay otro aspecto que le dan muy poco valor, asumiendo que es tácito y sobreentendido, como lo es el cuidar de nuestras relaciones interpersonales.

Nuestros primeros vínculos fuera de nuestra familia son los vecinos, o en mi caso, mis compañeros de escuela, luego siguen compañeros de trabajo, compañeros de cualquier actividad extracurricular en la que entretengas y esos círculos que se van armando a lo largo de la vida de una persona. Si me preguntan con cuántas personas he mantenido el contacto independientemente de las etapas de mi vida, puedo decir que con más de las que esperaba.

Pero de eso se trata cuidar: ser atentos para con esas personas que significan algo o son importantes para ti. Tus amigos: Una llamada, un almuerzo, no olvidar su cumpleaños. Que aunque pasen semanas o meses y vuelvan a hablar sientan que no ha pasado el tiempo en absoluto. Cuidar de una amistad.

Cuidar de tu familia: no es sólo cuidar de tu familiar cuando esté enfermo o de ayudarlo en una situación de necesidad. Es llamar a tus abuelos y decirle cuánto los quieres aunque estén lejos. Ayudar a tus hermanos con una tarea, compartir los quehaceres de la casa con tu mamá y sobre todo jamás faltar el respeto, cuidar de tus hijos, no olvidar la importancia de pasar tiempo con ellos, guiarlos, darles un buen ejemplo, no sólo para su desarrollo sino porque al final lo que quedan son los recuerdos. Que esos recuerdos dibujen una sonrisa en el futuro.

Cuidar a tu pareja: recuérdale las razones que te enamoraron, una flor, una cita romántica. Que el matrimonio no haga morir la atención y todos esos detalles que se tenía cuando eran novios, vive sus logros y emprendan el viaje de la vida juntos, teniendo en mente que ese viaje está lleno de altos y bajos. Bajos que, dependiendo de la voluntad de ambos, los llevará adelante. No rendirse es la premisa de un matrimonio.

Cuida tu trabajo: que lo que haces hable bien de ti, que tus obras sean dignas de un reconocimiento, un legado ¿por qué no? 

Hoy en día no hay excusas para mantener el contacto. Mi generación y las que vienen tienen una herramienta que hace 20 años no existían: las redes sociales y la mensajería instantánea. No sabemos lo que nos traerá el futuro, empero, no olvides que más valor tiene una llamada. No dejes que la tecnología robe el calor humano.

Como dice el dicho "cosechas lo que siembras" y teniendo las herramientas, no permitas que la vida te sorprenda con estas palabras:

 "No supiste cuidar de..."


MariD.

lunes, 7 de julio de 2014

Mi Superhéroe

Cuando se habla de héroes o súper héroes tendemos a pensar en aquellos personajes marcaron nuestra infancia: que si la Liga de la Justicia, X-Men, Los Vengadores, Thundercats y la lista sigue, sobre todo para aquellos que vivimos esa época.

Con el pasar de los años comenzamos a notar y evaluar que un verdadero súper héroe es algo más que usar un disfraz con capa y tener una identidad secreta.

Este post es la historia de un señor que sólo llegó hasta tercer grado de primaria y se dispuso trabajar para a ayudar a su mamá a mantener a sus hermanos en un pequeño pueblo en Coclé.

Un señor que durante su vida tu múltiples de oficios: lustró zapatos, aprendió ebanistería trabajando en una mueblería, despachó gasolina y, honestamente, no sé a qué otra cosa se habrá dedicado pero nunca se dio por vencido y gracias a esto, sus seis hijas tuvieron la oportunidad de estudiar en la ciudad y todas son profesionales.

Tuve la dicha de crecer con él y, en ese tiempo, laboraba en el taller de llantas del antiguo INTEL. No había mañana en la que no me acompañara a esperar el colegial. No había un día que no llegara a casa sin un litro de leche o jugo de naranja para los niños. De él aprendí a mantener mis zapatos siempre limpios. De hecho, recuerdo que me hizo mi propia cajita con los implementos para limpiar mis zapatos escolares, un ritual de todos los domingos por la tarde.

Siempre pendiente que las bicicletas estuvieran en buenas condiciones cada verano que pasamos en Antón. Y el hábito de tomar café, soy la única que lo heredé, es por eso que cada vez que lo visito hay una taza extra bien calientita para acompañar el desayuno.

Ese señor hoy cumple 80 años, 20 años más de los que él deseaba mas siempre le recuerdo que no es cuando él quiera sino cuando la vida lo decida. Y bien agradecida estoy con la vida y con Dios (o con la entidad superior favorita de quien esté leyendo esto) porque siga con nosotros. Lo que él llama "tiempo compensatorio" lo llamo bendición.

Cuenta la leyenda que es mi abuelo, para mí el único padre que conozco.


¡Feliz cumpleaños "Buzín"!