"Todo a su debido tiempo."
Es una frase que todos hemos escuchado en algún momento y, de hecho, resulta bastante curioso lo cierta que puede llegar a ser.
Hace 5 años decidí comprar un Accent del año (2011) que era bastante parecido al de mi hermano, con leves cambios. Todo salió perfecto. Super contenta con mi carro nuevo, no tenía quejas. Tres meses después lanzaron el Accent del año siguiente con un diseño nuevo.
El mundo se me derrumbó.
Me enojé como no tienen idea. Quise ir a la agencia y reclamar el por qué no eran capaces de comunicarles a los clientes que llegarían nuevos modelos. Me sentí engañada, estafada y con un carro viejito.
Años después me entero que el modelo vino con defectos de fábrica, específicamente la cremayera y que muchos clientes se estaban quejando. Agradecí a Dios por no haber corrido esa suerte y comprendí que no me tocaba, por mi bien.
El año pasado en mi lista de resoluciones 2014 estaba contemplado el hecho de querer salir del país. De tener el deseo, el anhelo y las ganas pues sí, pero nunca se presentó plan alguno para ello por lo menos que se llevara a cabo durante ese año. Sin embargo, el anuncio de la gira de Foo Fighters con parada en Bogotá a finales del año pasado, hizo posible un viaje para 2015 que de otro modo no hubiese sucedido.
Forzar situaciones no siempre es lo mejor y, ciertamente, enojarse cuando las cosas no salen como lo planeaste puede ser lo más estúpido y frustrante que puedes hacer.(Experiencia propia). Con esto no estoy diciendo que no planees, al contrario, hazlo pero toma en cuenta todas las posibles situaciones y tener hasta un plan D de ser necesario.
Y si no se da, simplemente no te tocaba.
O al menos no en ese momento.
Es una frase que todos hemos escuchado en algún momento y, de hecho, resulta bastante curioso lo cierta que puede llegar a ser.
Hace 5 años decidí comprar un Accent del año (2011) que era bastante parecido al de mi hermano, con leves cambios. Todo salió perfecto. Super contenta con mi carro nuevo, no tenía quejas. Tres meses después lanzaron el Accent del año siguiente con un diseño nuevo.
El mundo se me derrumbó.
Me enojé como no tienen idea. Quise ir a la agencia y reclamar el por qué no eran capaces de comunicarles a los clientes que llegarían nuevos modelos. Me sentí engañada, estafada y con un carro viejito.
Años después me entero que el modelo vino con defectos de fábrica, específicamente la cremayera y que muchos clientes se estaban quejando. Agradecí a Dios por no haber corrido esa suerte y comprendí que no me tocaba, por mi bien.
El año pasado en mi lista de resoluciones 2014 estaba contemplado el hecho de querer salir del país. De tener el deseo, el anhelo y las ganas pues sí, pero nunca se presentó plan alguno para ello por lo menos que se llevara a cabo durante ese año. Sin embargo, el anuncio de la gira de Foo Fighters con parada en Bogotá a finales del año pasado, hizo posible un viaje para 2015 que de otro modo no hubiese sucedido.
Forzar situaciones no siempre es lo mejor y, ciertamente, enojarse cuando las cosas no salen como lo planeaste puede ser lo más estúpido y frustrante que puedes hacer.
Y si no se da, simplemente no te tocaba.
O al menos no en ese momento.
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