A todos nos ha tocado, ya sea en la secundaria, en la universidad o en el trabajo, desarrollar algún trabajo, proyecto en equipo. El hecho que varías cabezas piensen mejor que una, hace la idea atractiva, sobre todo porque en teoría, debe ser más fácil.
En mi experiencia puedo decir que, son pocas las veces en mi vida que he tenido grupos realmente efectivos. Con esto quiero decir, un grupo en el que todos investiguen, aporten, se preocupen y se obtenga el resultado deseado con tiempo. Hablo de un nivel de organización tal en el que se inicie el trabajo sino el mismo día, al siguiente, con tal de no perder tiempo y evitar acumulaciones. Tener tiempo de revisiones, encuadernación, montaje de diapositivas y repartición de los temas de exposición. Que llegue el día y todo sea perfección a nivel logístico.
No hay nada que me desespere más que las correderas a último minuto y más cuando mi nota depende de otros.
Cuando pregunté si podía hacer el trabajo de forma individual, me dijeron que si bien podía, me bajarían puntos por no saber trabajar en grupo. No es que no sepa hacerlo, el detalle es que no me gusta estar cargando o correteando a nadie para que cumplan con su responsabilidad.
"¡ah! ¡pero igual hicimos el trabajo y presentamos y salimos bien!
Sí, el trabajo se hizo. Pero se pudo hacer mejor. Se pudo hacer, se pudo modificar, corregir, imprimir, revisar una última vez y encuadernarlo o ponerlo en un bonito folder. No hacer algo mediocre y a la carrera y para entregar al día siguiente. Que al momento de exponer, nadie sepa qué va a decir (y, por supuesto todos leen) y para colmo, que las diapositivas se extravíen.
Son cosas que se pueden evitar con organización...
Y claro, aparte de irresponsabilidad, es claro como el agua que ese tipo de personas es nada considerado con el tiempo de los demás.
Luego se preguntan, ¿por qué uno se enoja?
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