Hace unos meses, cuando las represas se quedaban sin agua y se tuvo que racionalizar la energía, todos clamábamos por un poquito de lluvia que permitiera que el nivel del agua alcanzara su meta.
Hubo trending topics al respecto, oraciones en los templos y una preocupación creciente ante la posibilidad de quedarnos sin energía.
Octubre, el mes más lluvioso del año, no se ha dejado llevar su título. Contrario al primer párrafo, una mañana como la de hoy, la lluvia ha sido víctima de maldiciones de muchos. Que si por las inundaciones, los tranques. Seamos realistas, la lluvia no tiene absolutamente nada que ver con que los panameños se vuelvan aún más estúpidos manejando. Tampoco con que las alcantarillas estén llenas de basura y que, por eso, las calles se inundan. Y mucho menos con que llegues a la oficina con los pies mojados. Sabes que llueve y se te ocurre ponerte chancletas en vez de zapatos cerrados.
Queda en nosotros tomar las debidas precauciones al respecto, sin embargo, somos una cultura de inconformes. Si no llueve está mal y si llueve también. Somos un país bendecido en muchos aspectos, sólo que nos concentramos en los problemas, en vez de buscar solución o simplemente buscar el lado positivo de las cosas.
Por mi parte, aprovecharé el clima y leeré un poco. ¿Qué harás tú?
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